Cuando los niños no están primero: la urgencia de un postnatal de emergencia

Hace cuatro años cuando luchamos por la interrupción del embarazo en tres causales, la derecha conservadora nos apuntó como malas mujeres y sintiéndose la reserva moral de Chile, se volcó a las calles de Santiago Centro (calles que seguro veían por primera vez) representada por mujeres vestidas de blanco diciendo que la vida de todo ser humano era importante, como si alguien dijera lo contrario.

Actualmente, esa misma derecha, liderada por su presidente, se niega a apoyar un proyecto de ley que permita un postnatal especial debido a la pandemia del coronavirus. 

Hoy no funcionan salacunas ni es viable «encargar» a los hijos pequeños para volver al trabajo. No hay red de apoyo posible ni menos segura.

Y nuevamente son las mujeres más vulnerables las que pagan las consecuencias. Las que no tienen cómo «conseguirse» licencia, las que no tienen a la empleada puertas adentro que le crie los siete hijos, las mujeres que saben que si faltan unas horas al trabajo, serán seguramente despedidas. Realidades que abundan en nuestra Región de Ñuble, la que se inauguró con bombos y platillos por el gobierno hace casi dos años, con las peores estadísticas de pobreza que están lejos de superarse. 

¡¿Qué querían decir entonces con el slogan «los niños primero»?!

Existe un acuerdo transversal en la Cámara de Diputados. Apoyos de parlamentarios y parlamentarias de diversas bancadas permitieron que la discusión llegara al senado, donde recientemente hemos visto a su Presidenta, la senadora Adriana Muñoz, dar una férrea pelea por conseguir que el Ejecutivo patrocine este proyecto y le dé luz verde por razones humanitarias.

Y aquí es dónde vuelve a aparecer el 18 de octubre y la necesidad de reformar nuestra Constitución, en la que hoy senadores oficialistas se escudan para negarnos el derecho a cuidar a nuestr@s hij@s en medio de la peor crisis sanitaria de la historia moderna.

Nuestro régimen extremadamente presidencialista deja exclusivamente en manos del Presidente de la República este tipo de iniciativas que signifiquen gasto… y en este gobierno tenemos recursos para hoteles sanitarios y tanques, pero no para dar tranquilidad y un mínimo de dignidad a nuestros pequeños y sus familias. 

¡Y ni hablar de tocar a las pobres isapres! Increíblemente el modelo no se toca ni por una pandemia. 

El riesgo de contagio de los menores y de todo el núcleo familiar, y el daño a la salud mental de las familias que hoy viven en la angustia de no tener quién cuide a sus hijos, puede terminar en una tragedia sin precedentes.  

Negarse a asumir que estamos en un tiempo excepcional y que hay que adoptar las medidas que sean necesarias para proteger no solo a los amigos empresarios, que también se encuentran muy presentes en esta región -el presidente de la Confederación de Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil, es dueño de una conocida exportadora emplazada en Ñuble- sino antes que todo, la vida de los niños y niñas de nuestro país, puede ser el último gran error del horrible manejo que las autoridades han tenido en esta pandemia.

Hasta ahora la solución del Ejecutivo con la que trata de solventar su negativa de aprobar y financiar el proyecto, es potenciar el teletrabajo. ¿Es que aún pensamos que la fuerza laboral de este país se sustenta en empleos con teletrabajo? Recordemos que en Ñuble, las ocupaciones que permiten teletrabajo solo alcanzan el 30 por ciento según datos del INE. Sí, porque vivimos en Ñuble, en Chile, en un frágil oasis que desaparece ante la primera amenaza, no en Nueva Zelanda. 

Las personas se mueren en las calles esperando atención mientras el gobierno los acusa de no cumplir una cuarentena totalmente inviable si no se ponen los recursos para que las familias puedan comer.

¿Qué piensan esos padres y madres que salen a la calle? «Si salgo eventualmente me contagie. Si no salgo, moriremos de hambre con seguridad».  Ni siquiera hay un dilema que resolver. La pobreza no perdona y el hambre golpea y no deja alternativa.

¿Será que algún día a la derecha conservadora le importen los niños, aunque ya no estén en el útero? Lamentablemente, tengo mis dudas.