Parasite: el reflejo de todos

Por Araceli Cabrera

Pensamos que el monopolio anglosajón de los Oscar nunca lo permitiría. Pero ocurrió: por primera vez una producción de habla no inglesa, además de triunfar en esa categoría, ganó el premio a Mejor Película. Fue el caso de la sudcoreana Parasite, del cineasta Bong Joon-ho, quien también se llevó la estatuilla a Mejor Director. ¿Qué fue lo que llevó a Occidente a identificarse con una película asiática? Que su temática ocurre en cada rincón de este injusto mundo, que sus personajes podrían estar en cualquier población o ghetto, porque no seamos hipócritas, a la pobreza la escondemos al igual que si fuese un sitio de judíos refugiados. O también podrían ser cualquier millonario indolente de una larga lista de empresarios que compone este país. Tiene eso, el reconocerse en el otro, y un montón de imaginación, que hace que esta comedia de humor negro con tintes de drama sea mucho más original que cualquiera de las otras películas con las que peleaba por el galardón.

Parasite Columna Oscar Película Corea del Sur
Ficha Técnica
Dirección: Bong Joon-ho.
Producción: Bong Joon-ho y Kwak Sin-ae.
Guión: Bong Joon-ho.
Música: Jeong Jae-il.
Fotografía: Hong Kyung-pyo.
Montaje: Yang Jin-mo.
Protagonistas: Song Kang-ho, Lee Sun-kyun, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-shik, Park So-dam, Cho Yeo Jeong y Jung Ji-so.
País: Corea del Sur.
Duración: 132 minutos.
Si quieres ver esta aclamada cinta, puedes revisar los horarios disponibles en el cine The Oz y en Cine Hoyts.

Parasite relata la historia de los Kim, una familia de Seúl conformada por los padres y dos hijos jóvenes, que vive en un semisótano al que deben entrar por una ventana. Todos están desempleados y sobreviven doblando cajas para una empresa de pizzas. Sí, esos semisótanos llenos de hongos y mosquitos todavía existen, se llaman banjiha, y fueron creados para refugiarse en los tiempos de conflictos entre las dos Coreas. En la actualidad el boom inmobiliario que ha elevado los precios de las viviendas, obliga a las personas de menores recursos a vivir en ellos. Sistema neoliberal, ¿te suena? Un día un amigo de Kevin, el hijo de la familia, llega hasta la casa con una roca mágica que asegura les traerá prosperidad. Además, le cuenta a Kevin, su nombre occidentalizado, que debe viajar al extranjero por lo que sería una buena idea que él se hiciera cargo de su empleo: ser profesor de inglés de una adolescente adinerada de quien está enamorado, por lo que solo recomendaría a alguien de confianza para que lo reemplace. Kevin habla inglés, pero no tiene estudios formales. Así se insertará en la casa de millonarios con un título falso editado por su hermana y la seguridad de tener la recomendación de su amigo.

¿No importa lo que somos sino lo que aparentamos? Ese parece ser el mantra de la familia Park, quienes viven en una mansión rodeados de lujos. Los Kim utilizarán esa manía de los Park de solo centrarse en las apariencias para entrar en su casa y conseguir trabajar todos en ella, sin que los millonarios se den cuenta de su parentesco y de que no tienen mayor experiencia para esos empleos. Esa astucia vale la pena verla y por un momento se disfruta, pese a que sabes que lo que hacen es incorrecto. Es esa ingenuidad de los Park, tan desconectados de la realidad, la que hace que los Kim, logren ser sus parásitos. ¿Pero los Park no lo son también? Claro que sí. Eso es lo que convierte a esta comedia en una tragedia. Y es la ambición de los Kim, ese afán contagioso por acumular, lo que arruina su perfecto plan.

La tormenta lo cambia todo: allí se dan cuenta de que mientras los Park continúan preparando el cumpleaños de su hijo menor, Da Song, el mejor personaje de este film, los Kim sufren la inundación de su casa o semisótano, deben dormir en un albergue, y al otro día, presentarse en casa de los Park a preparar el cumpleaños como si nada hubiese pasado. Es esta indolencia con sus empleados, a quienes tratan como inferiores, que ocasiona el odio de los Kim hacia los Park.

No es diferente a las causas de este estallido social, en el que muchos como mojigatos hicieron de Park asegurando que no se habían dado cuenta de lo que ocurría hasta entonces, cuando el caos estaba instalado y ya no había vuelta atrás. En el momento en que vea la escena del cumpleaños de Da Song y la furia del señor Kim, lo recordará. Es el producto de lo que el capitalismo, creado por humanos, ha conseguido, en que la injusticia potencia el odio del que no tiene, del que vive desde un sótano mirando grandes mansiones diariamente. Lo que acentúa esa discriminación, esa indiferencia, del que está arriba y no es capaz de entender a una familia que tiene que planificarse día a día para lograr comer, y lo ve como una realidad inexistente. Tan ajenos de la realidad que cualquiera podría engañarlos.

Entonces recuerdo los tiempos en que como universitaria viajaba hasta los barrios más acomodados de la Región Metropolitana para impartir clases de francés a niños acomodados. Nunca conocí a sus padres, quienes me contrataron sin pedir recomendaciones o acreditaciones de mis conocimientos, pude haber sido una impostora, puede haber enseñado cualquier cosa menos francés, pero en realidad no les importaba, solo querían un servicio, alguien que se ocupara y preocupara de sus hijos. También recuerdo a la persona que limpiaba su casa, una mujer amargada, quien odiaba a sus jefes y a los niños, tardé meses en entender la causa: era esa indiferencia, ese arribismo, ese pensar que con el dinero puedes comprar a una persona, o tal vez a un robot-persona.

Si aún no entiendes qué pasó en este país, sobre todo si vives en esta región conservadora donde todo se olvida rápidamente, qué fue lo que desató el estallido social, las protestas, los saqueos, las quemas, ve Parasite, que tiene aún un mérito más: si bien se centra en la diferencia de clases, no demoniza ni a ricos ni a pobres, solo muestra la cara oscura del sistema que el humano ha construido. Y si tomas partido por uno o por otro, tal vez también seas un parásito.